Proyecto

Huerto Escolar

Los primeros años de vida de nuestros hijos son la base para el desarrollo integral de los niños. Por ello, nuestro profesorado, altamente cualificado, asume el compromiso de garantizar un entorno de aprendizaje seguro fomentando la curiosidad por descubrir e investigar lo desconocido.

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Mi Colegio Tiene un Huerto

El gran número de recursos educativos que mueve, el atractivo del trabajo al aire libre y el ver cómo crecen las plantas gracias a nuestro trabajo, son razones ya por sí mismas suficientes para que nos hayamos animado a incorporar el huerto escolar a nuestro colegio.

Con estas y otras actividades desarrollaremos la socialización y el trabajo en equipo, organizando y respetando los ritmos naturales, favorecemos la valoración del propio esfuerzo y su relación con el aprecio a los productos conseguidos, la importancia de la constancia y el orden.

No hay nada más satisfactorio para el alumno que el ver que con su propio trabajo físico e intelectual va haciendo crecer hortalizas allí donde solo había escombros o arena, y, además, comérselas al final del proceso.

Por último, desarrollaremos talleres y juegos como mermeladas, tintes, ungüentos, o muñecos que se presentan como una oportunidad para continuar nuestra actividad docente apoyándonos en el huerto. 

En nuestro huerto podremos trabajar, por ejemplo, lateralidad, orientación espacio-temporal, motricidad fina, explorar con los sentidos, plantearnos preguntas y desarrollar estrategias de investigación, y realizar observaciones de seres vivos.

Estas posibilidades educativas podemos ampliarlas más allá del área de ciencias. Trabajaremos el lenguaje a través de adivinanzas o refranes, estudiaremos el origen de los cultivos y su uso en diferentes culturas, aplicaremos nuestros conocimientos matemáticos para calcular la superficie a abonar o los kilos recogidos.